miércoles, 20 de abril de 2011

Limpiar la pantalla del móvil con el vaho de tu boca y pasar la manga de la camiseta para limpiarla.

Esta misma acción, pero cambiando tu teléfono móvil por la cara de la persona con la que estás teniendo una conversación. Le echas el aliento en la cara y le frotas para poder verle mejor, más nítido, más HD.

lunes, 18 de abril de 2011

- ¡Oye, niño, bájale el volumen a la tele!
- Lo siento, madre, pero la tele es un cuerpo rígido y, por tanto, V(t)=cte.

sábado, 16 de abril de 2011

Ida de olla (del protagonista)

Llovía a cántaros.

El hombre iba caminando tranquilamente por la calle, reflexionando sobre sus cosas, ensimismado en sus pensamientos. De pronto, sintió una tremenda y breve presión en la cabeza, seguida de un silencio minúsculo, como si el tiempo se detuviera durante un segundo, y el sonido seco de cerámica rompiéndose.

Intrigado, el señor echó un vistazo al suelo y encontró una maceta destrozada, acompañada de una especie de trozo cáscara de huevo gigante y peludo. Era un pedazo de su cráneo.

Con todo el sosiego y la templanza del mundo, el hombre se agachó, recogió el pedazo de cabeza y lo examinó, fascinado, ante la atenta mirada de los horrorizados transeúntes que habían presenciado la desgarradora escena. La tranquilidad de aquel tipo era tal que incluso pidió a una señora que se tiraba de los pelos y estaba a punto de sufrir un síncope que le echara una foto con el móvil, a lo cual la mujer se desmayó.

Tras unos minutos de desconcierto, durante los que la multitud empezó a agolparse para ver a aquel individuo intentando recolocarse pacientemente su trozo de cráneo en la cabeza, llegó la ambulancia y aparecieron dos sanitarios.

El hombre, que por fin había conseguido encajar su maltrecha cabeza, sonrió y tiró del deshilachado y embarrado pelo de su trozo desprendido de cráneo y, como si fuera un sombrero, lo arrancó de nuevo al tiempo que hacía una reverencia a los camilleros, mostrando su cerebro palpitante asomando en todo su esplendor mientras algunos de los presentes se tapaban los ojos o se apartaban para vomitar, entre gritos.

Puto loco.

viernes, 15 de abril de 2011

Voy a hablaros de una vieja conocida.

Tenía unos 70 años y odiaba las formas cónicas, por lo que iba destrozando todos los conos de señalización que contraba. Sus víctimas se contaban por miles.

Fin.

Las cosas por su nombre

- Por cierto, dame tu número de teléfono, que cambié de móvil.
- Sí, sí, apunta.
- Espera que desbloqueo el móvil... Ya.
- Seiscientos ochenta y siete millones cuatrocientos veintinueve mil novecientos setenta y cuatro.






(Edit: No me hago responsable del número escrito, me lo he inventado para que sea lo más largo posible. Bueno, no me lo he inventado porque ya existía, pero sé que se me entiende).

miércoles, 13 de abril de 2011

martes, 12 de abril de 2011

Drogas de diseño. Pastillitas con el logo de Calvin Klein, Dolce & Gabanna, Hugo Boss o Loewe, totalmente legales.

Te hacen flipar en colores, pero siempre según los que se lleven de moda ese año.

lunes, 11 de abril de 2011

Hipsters

Siempre que podía alardeaba de su espiritualidad, de la ropa ancha y vieja que solía vestir, de sus rastas y su pacifismo. Llegó a creerse tan "new age" que quería mudarse a vivir a una cueva junto al mar, pero al final se echó atrás porque entonces nadie vería lo hippie que era.

domingo, 3 de abril de 2011

El mundo al revés

Una chica joven, guapa, famosa. Está muy buena, joder. Pasea por una alfombra roja camino a un concierto en el que ella es la protagonista, escoltada por sus guardias de seguridad, también mujeres.

A su alrededor se alborotan cientos de hombres sudorosos, corpulentos y peludos. Gritan e intentan alargar sus extremidades en la medida que pueden con tal de tocar a la frágil chica, como poseídos. Algunos de ellos se desmayan, agotados, pero a los demás no parece importarles mucho y continúan removiéndose con excitación.

La típica escena de las "groupies" locas por sus ídolos cantantes, pero invertida. La verdad es que da un poco de asquito. Incluso en tu imaginación evitas que la toquen.
- Bueno, ¿Qué hacemos?
- Pues... Déjeme así tal cual, pero con un par de dedos menos.

Prefería decir que los había perdido en la guerra, aunque lo cierto es que fue en una peluquería.
Era uno de los asesinos en serie más sanguinarios del momento. La policía ni siquiera le había identificado aún, pese a sus más de veinte asesinatos, algunos de los cuales implicaban incluso la descuartización de sus víctimas.

Cuando volvía de matar, entraba en Facebook a ver si tenía notificaciones.